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Ensayo: Libre desarrollo de la personalidad, prohibicionismo y comunidad cannabica en
Colombia.
Autor: Steven Orrego Espinosa.
Asignatura: Democracia y constitución política.
Resumen.
“Siempre nos resistimos a las prohibiciones y deseamos lo que nos niegan”
-Ovideo
Introducción.
El derecho al libre desarrollo de la personalidad es un derecho fundamental establecido en el
Artículo 16 de la constitución política de Colombia. Este derecho reconoce la libertad de todas
las personas para decidir sobre sus cuerpos y su estilo de vida, teniendo en cuenta que se
deben respetar los derechos de las demás personas. Este derecho se debe ejercer sin afectar a
terceros o con actos que vayan en contra de la ley. Además, el derecho al libre desarrollo de la
personalidad ha servido como salvavidas para los usuarios de cannabis en Colombia, que se
vieron atrapados en un círculo vicioso entre narcotráfico y políticas de estado, lo que derivó en
la creación de colectivos en las diferentes ciudades del país, que luego se convertirían en una
comunidad a nivel nacional.
Para algunas culturas en Colombia la marihuana es una planta sagrada, estas culturas tienen
diferentes formas de consumirlas y relacionarse con ellas. El respeto por las diferentes
creencias, forma de alimentarse, recrearse y entender la vida son factores que no se han tenido
en cuenta al momento de desarrollar políticas públicas, que permitan garantizar los
diferentes derechos fundamentales, no solo el libre desarrollo de la personalidad, sino
también otros derechos esenciales que dignifican al ser humano.
Contenido.
Colombia es un país multicultural y un estado democrático de derecho, sus habitantes tienen
diferentes formas de curarse, expresarse y conectarse con la naturaleza. El derecho al libre
desarrollo de la personalidad ha permitido conservar costumbres y saberes ancestrales
importantes que se han querido arrebatar o cambiar por otros que no son propios del territorio.
Desde lo económico y político se ha impuesto una visión de desarrollo muy alejada de lo que
algunas comunidades consideran les conviene para su relación con la tierra, con el ambiente,
y hasta con los mismos habitantes del territorio, esto ha desencadenado la resistencia en
algunas comunidades que aún se apegan a sus tradiciones y rechazan esas visiones de
desarrollo contrarias a las heredadas por sus antepasados.
La comunidad cannabica surgió en Colombia como una respuesta a la prohibición de la
marihuana y principalmente por la necesidad de los ciudadanos que se estaban viendo
afectados por el abuso policial consecuencia de la prohibición. Esta comunidad defiende el uso
del cannabis como una forma de conectarse naturalmente con sus ancestros y desarrollar
libremente su personalidad y creencias sin afectar a terceros, reconociendo sus diferentes usos
tanto medicinales, recreativos, industriales y religiosos.
El libre desarrollo de la personalidad es un derecho fundamental establecido en la Constitución
política. Es un derecho tan importante como cualquier otro por ende es inviolable. Sin
embargo, en países como Colombia se suele vulnerar de manera constante.
Un caso específico lo afrontan los consumidores de SPA , entre los que se encuentran los
consumidores de marihuana, que se han visto afectados por la represión ejercida por el estado
a través de la fuerza pública.
A pesar de que en Colombia está permitido cultivar hasta veinte plantas para uso personal y
portar hasta veinte gramos de cannabis seco como dosis mínima (ley 30 de 1986), sigue siendo
ilegal su uso y comercialización en espacios públicos, tampoco existen políticas reales que
controlen y garanticen los espacios de consumo, hecho que ocasiona conflictos entre la
comunidad cannabica con las autoridades.
El uso de marihuana en Colombia empezó a ser ilegal a partir de los años 30`, pero se empezó a
endurecer las penas por cultivo y posesión a partir de los años 40’ en la presidencia de
Mariano Ospina , en 1949, a través de decreto se prohibió el cultivo y consumo de marihuana
en todo el territorio nacional, justificando que la marihuana tenia propiedades venenosas y se
ordenó al ejército hacer barridas y eliminar cualquier cultivo existente. Se empezaron a
imponer penas entre los 6 meses y 5 años de cárcel a quien fuera sorprendido portando
marihuana. Sin embargo la gente siguió fumándola y cultivándola, como resultado se
empezaron a incrementar los cultivos y las capturas.
La llegada del Plan Colombia empeoró aún más la situación. En el año 1999, en el gobierno de
Andrés pastrana (en Colombia) y el gobierno de Bill Clinton (en Estados unidos), se llegó a
un acuerdo para hacer más efectiva “la lucha contra las drogas”, pero esto no era más que un
anzuelo que lanza el gobierno estadunidense para aprovecharse de países subdesarrollados
como Colombia. Pues, hasta el día de hoy los beneficios de esa lucha no se ven y el panorama
no parece mejorar. Gracias a los acuerdos, al país empezaron a ingresar grandes cantidades de dinero,
inclusive más que a cualquier otro país de américa latina por parte de Estados unidos, esto
bajo la excusa de proteger a la sociedad del “peligroso flagelo de las drogas”.
Consecuencia de esas decisiones el país empezó desde hace mucho tiempo una guerra que no ha
podido controlar, mucho menos ganar, como lo es “la lucha contra las drogas”, y lo peor son
las estrategias nulas con las que el gobierno decidió enfrentar esta problemática.
Se cerraron en la idea de matar, capturar y fumigar, mientras que algunos pueblos lo único que piden es
libertad, educación y oportunidades, lo único que reciben es un baño de glifosato , debido a las
fumigaciones aéreas en las zonas de mayor cultivo, afectado incluso cultivos de alimentos para
consumo humano. Por estas malas prácticas las personas que viven en el lugar y a quienes les
venden los alimentos presentan enfermedades graves consecuencia de los efectos del producto
químico.
Mientras el gobierno de estados unidos le gira anualmente a Colombia cerca de 500 millones
de dólares sólo para la lucha contra las drogas, los cultivos ni el consumo disminuye,
contrario a eso, aumentan el doble o el triple y cada día salen narcotraficantes nuevos,
favorecidos por estas leyes prohibicionistas, con poderes financieros aparentemente ilimitados,
codeándose con altos funcionarios políticos, eso sí, hasta que alguna investigación los
involucra a ellos o a sus partidos, ahí si no conocen a ningún narco e incluso señalan a otros
políticos de trabajar para ellos, lo que evidencia la influencia que tienen los carteles en la toma
de decisiones políticas en el país.
Pero los favores de los norte americanos tampoco son gratis, pues ellos también se involucran
directamente en la política de Colombia e influyen en la economía y en la toma de decisiones
de una manera dominante. Un ejemplo es la aprobación de la ley 970 que controla la producción y
comercialización de semillas de arroz y que beneficia única y exclusivamente al
gobierno estadunidense, cabe preguntarse, si la intervención del gobierno norte americano es
tan salvaje con las semillas de arroz, ¿Qué intereses tiene sobre la planta de marihuana? .
La prohibición ha sido un tema debatido por décadas en Colombia. La marihuana es una planta
de uso ancestral para algunas culturas, sin embargo sigue siendo ilegal su uso y cultivo, esto
genera estigma por parte de la sociedad y las autoridades contra los consumidores.
Uno de los principales componentes activos del cannabis son el CBD y el THC , siendo este
último el que contiene las propiedades psicoactivas que pueden causar efectos en el sistema
nervioso central que en algunos casos puede traer efectos secundarios. Sin embargo,
numerosas investigaciones demuestran que su uso también puede ser terapéutico y sirve para
tratar diversas enfermedades. Las políticas prohibicionistas han ignorado la parte más
importante de la planta y son los beneficios medicinales. De las más de 300 propiedades
medicinales que se pueden encontrar en la marihuana, esta se prohíbe por solo un componente
principal el THC.
El consumo de cannabis de manera clandestina tiene graves consecuencias relacionadas con la
calidad y la cadena de producción que muchas veces está en manos de bandas criminales, esto
aumenta el riesgo de afectar la salud del consumidor e incluso que se produzcan situaciones de
violencia por el control del mercado.
Además, la prohibición afecta negativamente a aquellos que buscan un tratamiento medicinal,
impidiendoles acceder a este de una forma efectiva, por lo cual el apoyo a la comunidad
cannabica y a una despenalización de la planta esta cada día en aumento.
La represión es una de las herramientas más costosas y pocas efectivas que el gobierno
colombiano utiliza actualmente para la lucha contra la prohibición de las drogas. El derecho al
libre desarrollo de la personalidad ha servido como salvavidas a usuarios de cannabis, pues fue
gracias a este derecho fundamental que se empezó a crear toda una comunidad cannabica que
exige el respeto por la planta de marihuana y sus diferentes usos.
Conclusión.
La lucha contra las drogas no ha sido efectiva y más bien ha servido como excusa para que países
desarrollados como Estados unidos utilice “las ayudas” para intervenir militarmente un país
subdesarrollado como Colombia.
Mientras que a Colombia han ingresado en las últimas décadas más de 500 millones de dólares
por año para combatir los cultivos ilícitos y la venta de drogas, existen otros problemas más
reales y de igual importancia en ambos países como la educación, la salud, la seguridad entre
otros problemas, en los cuales el llamado Plan Colombia no aporta ninguna solución, por el
contrario agudiza la situación, pues los cultivos siguen en aumentos y los precios de las drogas
siguen disminuyendo en las calles, fomentando la guerra entre carteles.
El incremento de los cultivos y el incremento en el tráfico de drogas están acompañados de un
incremento en las capturas, cada vez se capturan más personas relacionadas con el tráfico o
el consumo, aumentando el hacinamiento carcelario, sin mostrar ningún cambio positivo
en la sociedad. Los carteles de las drogas siguen adquiriendo cada día más poder, incluso en países como
México, la situación es similar a la de Colombia, los carteles de las drogas tienen ejércitos más
poderosos que el mismo gobierno y doblegan cualquier decisión del presidente de forma
directa.
La prohibición resulta ser peor que las mismas drogas, no solo aumenta el hacinamiento
carcelario, sino que también pone en peligro el sistema de salud pública al querer ignorar la
cantidad de consumidores que hacen uso de estas drogas, pues la calidad en el producto puede
variar, en el caso de la marihuana esta debe tener un cuidado estricto desde su cultivo hasta su
cosecha, en un ambiente adecuado para evitar la aparición de hongos como la botrytis, un
hongo que se pega de los pulmones y genera continuos problemas respiratorios en los
consumidores.
Por otro lado y para finalizar, es importante reconocer la importancia que ha tenido el derecho del
libre desarrollo de la personalidad (CPC Art.16) para la creación de estos movimientos de
ciudadanos excluidos por políticas de “desarrollo” ajenas a las ideas de desarrollo que propone
el ambiente natural y cultural de la sociedad Colombiana.
